Están levantando mi calle, el
ruido del percutor apenas se interrumpe de ocho a cuatro. Estamos sufriendo
canícula desde la semana pasada y las cuatro de la tarde es su momento de
apogeo. No me importa, para mí, mientras duren estas dos larguísimas semanas,
las cuatro será mi hora más deseada, hacia la que empujo el reloj mentalmente
cada cinco minutos. De ahí que esté de acuerdo en que la peor maldición que se
nos puede echar sea: “no te deseo sino que te metas en obras”. Las obras son
molestas, ruidosas, sucias, qué voy a contar que no se sepa. Se emprenden para
realizar cambios necesarios por deterioro o para transformaciones que se lleven
lo viejo y traigan nuevos aires. Pero lo que en principio pareció sencillo, se
complica, se alarga, no se le ve el final, se producen interrupciones que lo
dejan todo empantanado, incluso vueltas atrás.
Hace unas semanas murió el suegro
del miembro del PP y exministro de justicia Alberto Ruiz Gallardón. José Utrera
Molina fue ministro y vicepresidente de distintos gobiernos de Franco.
Finalizada la dictadura buscó su sitio en Alianza Popular y se presentó al
senado por el antiguo PP. Este señor se enorgullecía de su coherencia, su hijo
habla de sus desvelos por ayudar a las víctimas de las inundaciones de Sevilla
cuando era gobernador civil pero no menciona que su padre firmó la sentencia
que condenó a Salvador Puig a muerte en 1974. Ambas acciones fueron realizadas
por la misma persona siguiendo su ideología, sin cambiarse de camisa. Su
familia, le cantó el himno del Régimen y dedicaron honores a Franco para
despedirlo coherentemente de este mundo. Ayer un juez no encontró en la acción delito
alguno y archivó la causa.
En Alemania hacer el saludo nazi,
exactamente igual que hicieron los que acudieron al entierro de Utrera Molina,
es constitutivo de delito, en Francia también. El fascismo en España no murió
con Franco y el nacimiento de la democracia. En 2017, igual que en 1974 resulta
honorable ser fascista, el código penal no lo prohíbe. La ley de Memoria
Histórica de Andalucía está aprobada pero no estrenada.
El código civil tampoco contempla
los delitos por corrupción, durante la dictadura estas prácticas estaban
normalizadas. En España la basura no se saca. Las cañerías llenan de hedor al
gobierno, la prensa del mundo se escandaliza. Hace décadas se colocó el cártel
de obras, pero apenas están comenzadas.

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