Este 28 de febrero de 2016, Andalucía
ha nombrado hijos predilectos a Joaquín Sabina y a Ángel Salvatierra Velázquez
y ha otorgado además once medallas de Andalucía. Las medallas tienen por objeto
reconocer "las acciones, servicios y méritos excepcionales o extraordinarios
realizados en tiempos de paz por ciudadanos, grupos o Entidades andaluces, españoles
o extranjeros" que representen "el ejercicio de virtudes individuales
o colectivas que tengan como referencia la solidaridad y el trabajo en
beneficio de los demás ciudadanos”. Así consta en el BOJA de 5 de junio de 1985. Desgraciadamente en
España
hay muchas mujeres, más de dos millones y medio según el INE en 2015, que no viven en paz en
tiempos de paz, porque sufren violencia de género. También sufren violencia sus
hijos, sólo
al tres por ciento de los maltratadores se les suspende el régimen
de visitas, veinte menores muertos entre 2008 y 2014 son víctimas
de estas medidas. El 22 de noviembre pasado Gracia Rodríguez Velasco, fiscal
de Violencia de Género de Jaén, ponía en evidencia esta absurda realidad.
Decía
que se había avanzado mucho en reformas para proteger a los menores pero
que no se adoptaban por los jueces.
Incidía
en que había que separar a los niños y niñas de los maltratadores para que no se
perpetuara esta lacra social.
Y es que durante más de treinta años, Gracia Rodríguez
Velasco lucha en Andalucía contra esa violencia oculta que no para de dejar víctimas,
trece mujeres asesinadas en nuestra Comunidad en 2015. Ellas, lamentablemente
convertidas ya en estadísticas, no pueden alegrarse de que los encargad@s de asignar
las medallas de Andalucía, hayan destinado una a Gracia. Quiero pensar que somos
much@s quienes destacamos la importancia de poner en valor a las personas que
trabajan en este campo en el que se adelanta tan poco. La violencia de género
contra adolescentes no se reduce, aumenta y es por ahí por donde debería
haber empezado a disminuir para que pudiéramos pensar en avances.
En los
tiempos del nobel Obama, por dar "esperanzas" que no se han cumplido
en política internacional
ni tampoco en la nacional (ni cierre de Guantánamo
ni sanidad pública),
me siento más
cerca de Martín
Luther King, porque yo también
tengo un sueño:
acabar con la violencia privada que sólo hacen pública
los diarios

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