La soledad la siembra
esa fina argamasa
que nos mantiene juntas,
como piedras,
que sujetan el puente de la vida.
Se muerde las uñas con la angustia
y pinta madrugadas
con humedad de lágrimas
que terminan durmiéndonos
cuando saluda el alba.
No lo tengas en cuenta,
sin ella no habría versos,
ni rincones con libros,
ni ideas para empujar el mundo.
Besa tu soledad
como a ti misma,
pero bébela a sorbos,
dedícale lo justo,
que construya de ti
la mejor tú.
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