Murió mi maestra
mi maestra de sexto,
tan dulce, tan buena,
mi maestra se ha muerto.
Deja tantas cosas
que las enumero:
cientos de pizarras
pintadas a tiza,
cientos de libretas
corregidas, con anotaciones
de su puño y letra.
Redonda y grande
como su sonrisa.
Desveló misterios
siempre tan confusos:
quién lleva la tilde,
qué son los diptongos,
dónde van las comas,
dónde poner punto.
Debe haber docentes
tan necesitados
de este testamento,
hablo de cariño,
hablo de respeto,
que pongo carteles.
Mi maestra se ha muerto ...
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