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Aunque nada regresa
yo guardo mis palabras,
las últimas, lo sabes, era presa,
la ira me dominaba, no las abras.
las puse en un enjambre
como abejas punzantes.
Te hablo de las otras, las importantes,
si alguna vez pudieras sentir hambre
de quien las pronunciaba,
puras, frías, como blancos diamantes
prometo conservarlas.
Porque nada regresa,
ni siquiera un instante,
abierta, vestida de sí misma, esa
que llegue a ti, será tu nueva amante

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