Hoy ha muerto dios,
no ha sido en una cruz.
Bombardeado, gaseado,
no aguantó la tortura,
la barca se volcó
muy lejos de la orilla.
Tenía tres años,
quince, treinta y cinco.
Era una anciana
que huía con sus nietos.
Eligió tantos sitios
para dejar la vida:
Afganistán, Siria,
El Congo, Malí,
África en general
de parte a parte.
América Latina,
algún rincón de Harlem.
No fue por él,
fue efecto secundario.
La disputa tan vieja
por controlar el mundo,
demostrando el poder
con las mayores armas.
Los hombres y mujeres
abducidos por la fe
o el patriotismo,
no lo vieron al ejecutarlo.
Detrás, los intereses
estratégicos, el capital,
las fábricas de armas...
Cuando había de morir
se sabía en el desayuno
cuando los niños
salían al colegio.
Antes, durante
los oficios,
con las manos limpias
estrechadas para darse la paz.
Durante el sabbat,
en la mezquita el viernes.
En agradables cenas de negocios
de hombres de bien
con putas en el postre.
Impíos, doblamos los periódicos,
reprimimos las lagrimas,
damos gracias involuntariamente.
Dios ha muerto hoy,
ayer, mañana y siempre.
no ha sido en una cruz.
Bombardeado, gaseado,
no aguantó la tortura,
la barca se volcó
muy lejos de la orilla.
Tenía tres años,
quince, treinta y cinco.
Era una anciana
que huía con sus nietos.
Eligió tantos sitios
para dejar la vida:
Afganistán, Siria,
El Congo, Malí,
África en general
de parte a parte.
América Latina,
algún rincón de Harlem.
No fue por él,
fue efecto secundario.
La disputa tan vieja
por controlar el mundo,
demostrando el poder
con las mayores armas.
Los hombres y mujeres
abducidos por la fe
o el patriotismo,
no lo vieron al ejecutarlo.
Detrás, los intereses
estratégicos, el capital,
las fábricas de armas...
Cuando había de morir
se sabía en el desayuno
cuando los niños
salían al colegio.
Antes, durante
los oficios,
con las manos limpias
estrechadas para darse la paz.
Durante el sabbat,
en la mezquita el viernes.
En agradables cenas de negocios
de hombres de bien
con putas en el postre.
Impíos, doblamos los periódicos,
reprimimos las lagrimas,
damos gracias involuntariamente.
Dios ha muerto hoy,
ayer, mañana y siempre.
Comentarios
Publicar un comentario