Manuel Valls, ex primer ministro
socialista francés, se ofrecía la semana pasada al nuevo presidente de derechas
Enmmanuel Macron. Ha saltado del barco
socialista porque tiene la percepción de hundimiento inminente. También ve
sentenciado al partido republicano, la derecha tradicional francesa, el PP
francés. A la frase “los viejos partidos están muriendo o están muertos”, en un
sálvese quien pueda o sepa, él pretende ponerse a salvo subiéndose en el bote
de la nueva derecha que no tiene terminado aún su partido. En Marcha o
siguiendo con las equivalencias, el Ciudadanos francés, no le había hecho
ofrecimiento alguno, él mismo se ha postulado, en un pelillos a la mar, a las
discrepancias del pasado. Manuel Valls y Macron, fueron primer ministro y
ministro de economía, respectivamente, del gobierno socialista de Hollande,
donde discrepaban ideológicamente, Macron resultaba demasiado de derechas para
un gobierno de izquierdas. Sin embargo Valls ha visto la luz en el movimiento
En Marcha y su connivencia de políticas
de derecha e izquierda conjuntamente y a la vez, también han quedado iluminados
otros compañeros de su ex partido. Tiene dos vías de agua el barco socialista,
una hacia la derecha de En marcha y otra hacia la izquierda de Mélenchon.
Las dos nuevas corrientes
políticas francesas ganan más adeptos que la derecha y la izquierda
tradicionales, los viejos partidos están en crisis. España es diferente, aquí
se puede dirigir un país con un partido en estado de putrefacción, qué importa
la corrupción, hemos tenido precedentes históricos, el Cid ganó su última
batalla entregado a los gusanos.
Aún no sabemos si Ciudadanos
terminará por despegar o será un nuevo UPYD y es lamentable porque una derecha
limpia debería ser mejor opción que una corrupta.
La nueva izquierda, Podemos,
salió de Montealegre más partido y menos plural. Ay los riesgos de dejarse
llevar por quiénes te calientan la oreja, te lisonjean porque viven de hacerlo
y no sirven para otra cosa. A ver cómo sale Errejón en Madrid, a ver la moción
de censura.
Padecemos, muy cansados ya, el
insufrible culebrón socialista, Sánchez culpando a Díaz del gobierno del
partido popular, Díaz haciéndolo responsable de las derrotas electorales: “Has
sido tú, Pedrito y ya no te quieren ni papá y mamá (González, Zapatero…)” El
PSOE se rasga y se rompe en las primarias, gane quien gane perderá el partido,
un partido que no sabe dónde está. Ese es el verdadero problema y no el
liderazgo.
Cuando lo único que les quede sea
la vieja consigna de ante todo salvar al partido porque nos da de comer, el
último que apague la luz y cierre.

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