Administrar es un
verbo positivo, sólo se le ven ventajas, el que parte y reparte se queda con la
mejor parte. Sólo hay que añadirle un pronombre y se vuelve antipático.
Normalmente se usa como una amonestación negativa: no sabes administrarte.
También como una recomendación: debes aprender a administrarte. Algunas
personas, por su experiencia en administrar, se sienten profundas conocedoras
del concepto y explican o más bien lanzan la siguiente sentencia: los pobres lo
son porque no saben administrarse.
Deben tener razón,
si entras en una chabola o te acercas a una choza, lo primero que hacen es
ofrecerte algo de comer y de beber, en
la India, en un poblado africano o en una vivienda sin luz y sin agua donde se
hacinan inmigrantes. Cuando te acercas a un chalet de cualquier parte del mundo
sólo se te ofrece la posibilidad de marcharte antes de que te echen los perros.
En tiempos de
austeridad, hay muchos que confían en la capacidad de administrar de los
partidos conservadores por la experiencia que tienen la mayoría de sus miembros
en gestionar con éxito sus fortunas personales. Es una opción democrática, para
ellos dejan el administrar y al resto lo mandan a administrarse.
Hace unos días
escuchaba en una cadena de radio que un signo de que se estaba produciendo la
recuperación económica era que había crecido el número de bajas laborales. Claro,
si se acrecientan las personas que están trabajando, también crece la cifra de las que se
encuentran en esta situación. Pero
también se dejaba caer una interpretación más perversa, la de que se notaba la
recuperación económica en que la gente se vuelve a coger con frecuencia la baja,
porque tiene menos miedo a perder su empleo. La crisis mantenía a los trabajadores
en alta y pegados a sus puestos de trabajo. La recuperación lleva a que se queden tranquilamente en sus casas
amparados por la baja médica. Estas
cosas las dicen empresarios suspicaces y trabajadores en un corrillo de bar.
Las bajas médicas las otorga un médico por motivos y tiempo oportunos. Además ya se colocaron las mutuas, como doble tamiz, que se cercioran de que sean pertinentes y no lesivas a los intereses de las empresas. Las plantillas reducidas a la mitad o a la cuarta parte para realizar el mismo servicio, en los trabajos más duros, no tienen nada que ver. El aumento de accidentes laborales tampoco. Si hay que hacer el doble, el triple, el cuádruple, es cuestión de administrarse.
Las bajas médicas las otorga un médico por motivos y tiempo oportunos. Además ya se colocaron las mutuas, como doble tamiz, que se cercioran de que sean pertinentes y no lesivas a los intereses de las empresas. Las plantillas reducidas a la mitad o a la cuarta parte para realizar el mismo servicio, en los trabajos más duros, no tienen nada que ver. El aumento de accidentes laborales tampoco. Si hay que hacer el doble, el triple, el cuádruple, es cuestión de administrarse.

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