Armados de paraguas los jubilados
reclaman a Rajoy, el tiempo no les impide concentrarse para reivindicar. La
derecha tiene dinero para nacionalizar autopistas, para subir sueldos, pero no
para devolver los derechos que se llevó la crisis. Nos engañaron cuando
resucitaron la caridad para los peores tiempos, la trajeron para cubrir todo lo
que no va a regresar. A los bancos de alimentos se suman los bancos de
medicamentos. Campañas de recogida de dinero para vales de farmacia. Un
diecisiete por ciento de los pensionistas no tienen dinero para pagar sus
tratamientos. Tampoco los padres de familia pueden sufragar los tratamientos
crónicos. Los sueldos de miseria no dejan opción, o se come y se paga la luz o
se pagan las medicinas.
Esto les funciona porque nos
convencieron de que solidaridad y caridad son la misma cosa. Si quieres ser solidario saca la cartera.
Marca con el móvil. Llama por teléfono y sal por la tele donando para esa
familia desesperada. Han cargado sobre nuestras espaldas las contribuciones a
una sociedad deficitaria en derechos sociales.
El segundo argumento nos lo han
grabado a fuego: “Es que ha habido mucho abuso”. Claro, es fácil dejar caer la
responsabilidad en los “desalmados” pensionistas que acaparaban los
medicamentos porque no les costaban nada. Culparles a ellos de que ahora tengan
que contribuir al gasto farmacéutico. Los políticos se han dedicado a asaltar
las arcas públicas a golpe de corrupción y a
ellos no se les cobran los tremendos desfalcos, se les sube el sueldo.
Se aprovechan de nuestra
mentalidad religiosa de pecado, culpa y castigo. Pero los castigos recaen en
los de siempre, lo mismo que la crisis. Los bancos abrieron sus puertas de par
en par para ofrecernos préstamos para comprar viviendas. La versión actual es
que pecamos al aspirar a adquirir pisos a precios desorbitados muy por encima
de nuestras posibilidades, así que la crisis también nos la merecimos.
Para perpetuar este sistema de
creencias el PP refuerza la educación religiosa y se opone a la “Educación para
la ciudadanía”. No para de discutir el temario adecuado para esta materia. Pero
a los pensionistas no los engaña, conocieron a Franco, vivieron la Transición.
La derecha está desmantelando el “Estado del bienestar” y no piensan quedarse
en casa con los brazos cruzados.

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